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 Cuaderno de Sweet.

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Sweet
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Mensajes : 6
Edad : 22
Sexo : Femenino

MensajeTema: Cuaderno de Sweet.   Jue Sep 03, 2009 8:37 am

¡Buennaas! Este será mi cuaderno. Dónde publicaré todo lo que escriba o que me guste a mí misma para que podaís verlo. Algunas cosas no me gustan la verdad.. xD
Pues quién se moleste en leer mis creaciones, me gustaría que opinara sobre ello, sea malo o bueno. Y no me molestaría en absoluto. Total con mis 14 años todavía tengo que aprender mucho más... n_n


Empezaré con un relato un poquito largo. Se puede definir en un trama de Asesinato y Intriga. Este es muy reciente, ayer me inspiré ha hacerlo. La verdad esque también es triste... Bastante.




El triste Diario.
¿Qué me queda?


Aún lo recuerdo como si el recuerdo siguiera viviendo conmigo, con mi corazón.
Fue el suceso más fuerte u impactante que podías vivir en tu corta vida.

¿De verdad quieres hacerte a la idea?
Sí tienes valentía, empezaré a contarte poco a poco… pero con la mano siempre en mi corazón, en el hueco que me queda de ellas… en el sitio que ya no tiene luz, el sitio más oscuro. Mi pequeño corazón se derramó segundos a segundos, mientras que todo sucedía.


Muchas personas en la vida se sienten infelices y no soportan la realidad. Las compadezco, porque soportar la pesadilla que domina mi mente, era algo inexplicable. Y no podía hacer nada el respecto. Mi vida no ha sido muy ‘’rosita’’ o perfecta, siempre habían tropezones. Alguien se le caía un vaso de cristal, yo perdía la pérdida de un ser querido, y eso constantemente. He podido apreciar tantas muertes, tantas desdichas… en mis pocos años de vida. Pero nunca he podido estar en el mal trago de cuando el mundo se traga a un ser humano, inofensivo y diminuto. ¿Porqué tantas pérdidas de seres queridos en un plazo corto de tiempo? Sí. La cuestión que siempre tenía plasmada en mi cabeza, mientras le abrazaba a mí madre, mi triste madre. Había pasado por tantas cosas.. siempre ella aguantando y pudiendo ayudar, consolar e intentar sacar un sonrisa de ellos. Pero… ¿alguien se preocupaba por ella?.. nadie, nadie absolutamente nadie. Yo me limitaba a abrazarla siempre bien fuerte y darle todos mis ánimos, apenas tenía 8 años. No podía afrontar la verdad y la realidad de lo que le pasaba, vivía en mi mundo de fantasías grisáceo. Nunca había un final feliz en ningún día, nunca. Mi hermana pequeña Shara, era yo la que la cuidaba mientras que mamá tenía que trabajar tarde muy tarde hasta anochecer y luego llegar a casa y a las horas volver a empezar el infierno que llevaba por encima. ¿Qué hacía una niña de 8 años? Pedía ayuda, mi hermana sollozaba desconsoladamente cuándo tenía hambre, tenía que buscar lo que mi madre le daba para que ella estuviera satisfecha con su comida. O en las noches más oscuras cuándo soplaba el viento por nuestro pequeño hogar, ambas nos acostábamos en el dormitorio de mamá y papá y empezábamos a contar al nuevo día, con menos color oscuro… Queríamos un día que mi madre pudiera estar un día completo con nosotras, reírnos, jugar a las muñecas, tomar la merienda juntas… disfrutar de una de la otra. Y no, mi infancia no fue así, mi cruel realidad era esa.

Aún recuerdo… el día más oscuro que teníamos que luchar para que pasara sin detenerse ni un momento. Pero… Se detuvo en la noche, a escasas dos horas de acabar ese martes 13 de Octubre…

La casa, mi casa no tenía el mismo aspecto había otros rasgos en ella que me daban mala espina y la sensación era mucho más mala e dura de lo que podía pensar. Tenía una terrible sensación de qué hoy hiba a perder a alguien… Tiritaba de frío con mi camisón blanco lleno de manchas y roto por los costados… mamá no la tenía conmigo, estaba durmiendo en la otra habitación con Shara, ella tenía los ojos hinchados de no poder descansar… de no estar cómoda, de llevar dos hijas para delante, un insuficiente dinero a casa y su salud que siguiera estable, pasara lo que pasara. Cerré los ojos de tal manera que no quería abrirlos nunca más, tenía miedo… se escuchaba como retumbaba en mis odios el castañeo de mis dientes y el temblor de mis piernas y brazos… Quería justamente ahora a mamá. Me ahogué en lágrimas ahogadas sin hacer ruido mientras que me ahogaba yo misma, hasta que el ruido de una puerta empezó a chirriar. ¿Mamá había venido? Paré de llorar -sin poder creérmelo- y inconscientemente se me dibujó una sonrisa en mis labios. Mamá iba a consolarme y darme las buenas noches por primera vez. Pasaron los eternos minutos y… nadie había entrado a mi habitación. Se borró la ilusa sonrisa.

Tal vez fuera imaginación mía, cuándo el lloriqueo de Shara era lo único que sonaba en toda la casa, ésta vez lloraba sin parar y nadie la detenía de ello… tras eso, las súplicas de mi madre se escucharon en toda la pequeña casa, ella gritaba ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Mi hija no! ¡Te lo suplico, mátame amí! ¡HAZ LO QUE QUIERAS PERO INMEDIATAMENTE YA! La orden de mi madre me dio miedo… ¿estaba soñando ella? ¿y por eso Shara se había despertado? … hice varios intentos en levantarme abrazándome a mí misma y aguanté en el suelo con firmeza.

¿Mami? Tengo mucho miedo. –la llamé con los ojos llenos de lágrimas y me pasé una mano por mi cara para despejarme la vista pensando en qué me había escuchado y se acercaría a mi habitación, otro intento erróneo. -¡Tengo miedo mami! -volví a repetir con inseguridad de que ésta vez me hiciera caso, pero nada.

Sólo recuerdo que tras eso me atreví a abrir la puerta y lo ví todo oscuro… más oscuro de lo normal, tarde más de lo normal en acercarme a la habitación de Shara y mamá y … algo me encontré allí… gotas de sangre salían por debajo de la puerta e iba acompasado de un fuerte ruido como si tiraran algo al suelo con ira. ¿Era kétchup? ¿Estaría mamá peleándose con el kétchup? ¿Tenía que hacer alguna foto ella que saliera el kétchup o se estaría grabando? ¿Quería hacer una escena de terror?
Sin comprender nada seguí mi rumbo y mi mano vaciló antes de abrir el pomo. Ahora Shara no lloraba se había callado radicalmente. Mamá no gritaba y mi miedo era aún más fuerte de lo normal… mis piernas se meneaban de un lado para otro, mi semblante estaba lleno de confusión y temor a perder algo… Aquella sensación de la que tenía anteriormente…

Súbitamente mi mano encajó en el pomo de la puerta y se abrió a escasos centímetros que pude comprenderlo todo… Seguía con mi cabeza fija en el techo, no quería mirar hacia abajo. No quería. Poco a poco dejé llevarme por la impaciencia de saber qué era lo que tramaba ésta noche eterna y mi vista se concentró en la ventana. Estaba abierta y casualmente nunca la dejaba abierta mi madre. ¿Tenía calor? No. Hacía frío, mucho frío. Ahora de golpe miré a la cama visualizando desde antes la imagen de mamá y mi hermanita de dos años en la cama acostadas y durmiendo plácidamente. Algo estaba mal en mi visión que quería que estuviera impecable. Shara derramaba sangre por ambas piernas y su cabeza… ¿Se había caído? ¿Qué le había pasado a mi enana hermana? Tenía cortes muchos cortes, no se movía… me llené de ansiedad tras coger una bocanada de aire. Corrí a curar a mi hermana, intentar que se moviera. Justo ahí las piezas encajaron. Tras pisar un cuerpo inerte, otro sin moverse boca abajo dando la espalda. La única pieza era ella, mamá. Se situaba en lo que daba de centro de la cama a la puerta… la sangre era de ella, de ambas. Ella también derramaba sangre a pesar de sus agitadas respiraciones que no podía controlar por sí misma.

Una última porción de aire por mi madre y la pérdida de las dos.
Mamá y Shara habían asesinadas por alguien desconocido. Lo que quedaba de mi mundo, se había ido. Me las habían quedado, me las habían arrebatado de esta manera tan dolorosa.

Llorar llorar y llorar, fue lo que hice y mis piernas perdieron su sentido y se cayeron en el suelo antes de llevarme el pequeño cadáver de mi hermanita a mis brazos, tomándola intentando que respirara que diera alguna señal de vida. Y… caímos rendidas ambas, al lado de mamá. Ahora quería cerrar los ojos, quería no volver a abrirlos quería que la pesadilla de este día martes 13, se fuera y nunca volviera. Que no fuera verdad.



Y mi último recuerdo fueron los gritos desesperados míos.
¡No me dejéis sola! ¡Mamá, hermanita! ¡No me dejéis sola, me muero del miedo!
El cansancio tomó todo mi dolorido y sufrido cuerpo hasta dejar la cabeza en el suelo, lloraba a pesar… pero me sentía sin ganas de seguir viviendo y estando apreciando este suceso y inolvidable recuerdo inquietante. Mis ojos se cerraron y intenté no volver a abrirlos y quedarme como ellas. Con las que eran mi vida, ellas solo ocupaban mi vida.

7 años después… entendí el asesinato de ambas. Ahora con mis 15 años nadie me podía engañar de qué había sido una muerte natural. Alguien apareció por aquella ventana y fue el asesino.

Mi padre me arrebató a mi madre y mi hermana. Él salió de la cárcel… el día martes 13 de Octubre y se vengó.

Se vengó con sus muertes.


Nunca digas que quieres morirte, cuándo la pérdida tuya no se puede recobrar la vida.
Camille.
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